miércoles, 27 de noviembre de 2019

LEONARDO DA VINCI DE LA OBSERVACIÓN A LA PRÁCTICA EN EL CASTILLO DE ALAQUÀS



Castillo de Alaquas - Calle Pare Guillem, 2 

ALAQUAS (Valencia)

REPORTAJE de la inauguración: Viernes día 29 de noviembre, 19 h. 


Del 29 de noviembre de 2019 al 31 de enero de 2020.

Horario: Lunes a sábado de 11 a 14 h y de 17 a 21 h.




Por: Joan Josep Soler Navarro.
Historiador del Arte. Postgrado en Educación Artística y Museos. Postgrado en organización de exposiciones, marketing y comunicación. Técnico Superior Universitario en Pericia Judicial. Miembro de AVCA. Asociación Valenciana de Críticos de Arte. Miembro del ICOM-UNESCO. Consejo Internacional de Museos.

En 2019 se han cumplido 500 años del fallecimiento de Leonardo da Vinci. Cinco siglos después de su muerte son muchas las ciudades que celebran actividades recordando a este genio.
Leonardo da Vinci, es una de las personas más multidisciplinares que se pueden encontrar a lo largo de la historia. Pintor, inventor, arquitecto, botánico, escultor, escritor, ingeniero, urbanista, anatomista…, este personaje universal se ha consagrado como el paradigma del hombre del Renacimiento y este 2019, el Castillo de Alaquàs recoge una exposición del Colectivo ArteEnred, recordándole y rindiendo homenaje a su obra.
No es la primera vez que este colectivo colabora con el Ayuntamiento de Alaquàs, habiendo realizado ya en ocasiones anteriores proyectos en común, y al igual que entonces, esta exposición será un ejemplo de compromiso y cooperación. De esta manera, las personas que forman parte de este colectivo tienen una especial sensibilidad e inquietud artística, a la que añaden la cooperación como modelo de trabajo, consiguiendo  un nivel excelente en sus propuestas y trabajos.
Agradezco a la organización y a ArteEnred su invitación para colaborar en el catálogo, un placer que espero que se repita y que reproducimos a continuación.
LEONARDO DA VINCI (1452-1519)
La transición del artesano al artista.

Pintor, escultor, arquitecto e ingeniero civil y militar; inventor de máquinas de todo tipo; observador de la naturaleza, vegetal y del cuerpo humano, de su fisionomía y su anatomía; registrador de los fenómenos atmosféricos, empírico estudioso para moverse no sólo por el medio terrestre, también por el aire y el agua; personalmente solitario, místico, singular y misterioso.
500 años después de su muerte, la figura de Leonardo da Vinci, sigue considerándose el máximo representante del creador renacentista, que debemos entender en su caso, como el virtuoso completo, formado y cultivado en las bellas artes: L. da Vinci, experimentó el cambio de condición del artista, que dejó de ser un artesano insertado en un gremio, desde su formación en los talleres de Verrocchio (1435-1488).
Los principales creadores fueron acogidos por las clases altas y surgió el concepto de artista en el sentido moderno, libre y entregado conscientemente a la expresión de sus actitudes personales y puntos de vista propios. Así, de su Vinci natal, aprendió como artesano gremial y se convirtió en artista recorriendo con su trabajo las Cortes principescas italianas y mecenazgos de la nobleza italiana, sobre todo en Florencia, Milán, Roma, Bolonia y Venecia, para morir en el Castillo francés de Clos-Lucé como protegido del Rey Francisco I que había conquistado Milán en 1515. Leonardo acababa de cumplir los 67 años, cuando la media de mortalidad a finales del s. XV estaba en 44 años para hombres y 33 años para mujeres.

La condición de artista. Su carácter multidisciplinar.
“La pittura rappresenta al senso, con più verità a certezza, le opere di natura, che non facciano le parole o le lettere[…] Ma diremo essere più mirabile quella scienza che rappresenta l’opera degli uomini che sono le parole”.
           L. da Vinci
Leonardo fue el que inauguró el concepto del arte como obra mental, intelectual, alejándola de la dimensión mecánica más cercana al tratado técnico de Cenino Cennini, escrito en el siglo XV. Aunque no sería hasta la fundación de la Academia de San Lucas de Roma en 1567, la que  determinó el distanciamiento del artesano del artista.
Romano Alberti en su «Tratatto della nobilitá della pittura», aseguraba que “el arte de la pintura es noble porque es un lenguaje universal válido para todos, siendo la pintura religiosa la más elevada de todas”.
Tratadistas como Alberti, Vasari ó Lancelotti además de los escritos realizados por los mismos artistas sería insuficiente, pues la valoración del individuo frente a su propio trabajo es tanto o más importante como la perspectiva externa de los biógrafos y teóricos mencionados. Influenciados por la tradición tratadística y el neoplatonismo, personajes como Leonardo da Vinci se preocuparon de reflexionar detenidamente acerca de su cometido artístico en un proyecto de tratado que fue elaborando a lo largo de su vida, añadiendo notas hasta el fin de sus días. Pese a no haber sido publicado debido a su carácter inacabado, su pensamiento acerca del arte de la pintura fue muy esclarecedora. L. da Vinci quería elevar la pintura a la categoría de arte liberal semejante al “ars poética”.
La creatividad del artista siempre ha estado subordinada al gusto del patrocinador en cualquiera de sus formas, desde el mecenas renacentista a la corporación que dirige el jurado evaluador. Conocer esos aspectos secundarios ayuda a comprender el trabajo y todos los condicionantes que acompañaban el proceso de un encargo artístico. Creemos que un artista es totalmente libre a la hora de plantear los trabajos cuando son encargados o se presenta a un concurso y nunca fue así.
Leonardo da Vinci se encontraba en el lugar adecuado y en el momento oportuno. El Renacimiento abrazó nuevas técnicas de representación tomando al hombre y la naturaleza como modelos. Prosperó un nuevo género pictórico, el retrato, y el arte volvió su mirada a lo clásico. El humanismo y la investigación anatómica –a pesar de la iglesia y la contrarreforma- favorecieron la aparición de las manifestaciones más variadas de la historia.
Hasta el “Cinquecento” italiano no se hacía tal diferenciación. La separación entre el artista y el artesano que ya en el siglo XVI era clara en Italia, tardó mucho más tiempo en reconocerse en España, y los talleres de los más insignes artistas, funcionaban con arreglo a las normas gremiales. En cualquier caso, y hasta la irrupción de la industria, ambos trabajan  de forma armónica y complementaria.
La nueva valoración social de estos artistas, desde que Vasari publica en 1550 «Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos» estaba relacionada con el mecenazgo. La vinculación de algunos artistas a una corte o a un príncipe como en muchos momentos de la vida de L. da Vinci, les permitió evitar la obligación de pagar la cuota del gremio correspondiente para poder ejercer su profesión, una de las reivindicaciones que ganaron los renacentistas italianos para equipararse a las artes liberales  como la Gramática, Retórica, Dialéctica, Aritmética, Geometría, Música y Astronomía, exentas como decimos, de tributar y que no incluían nada de lo que era la producción artística, por considerarlas hasta entonces artes mecánicas junto al textil, la construcción, o la agricultura. Algunos artistas allegados a cortes y nobleza empezaron a considerarse a la altura de filósofos, escritores, arqueólogos…
Sin la emancipación de los gremios, los artistas del Renacimiento no habrían llegado a disfrutar de la libertad de movimiento que hizo posible que sus realizaciones alcanzaran tanta proyección. Los argumentos empleados por los artistas en ese proceso para alcanzar el “Trivium et Quadrivium” y sacar al arte de su consideración artesanal fueron varios, demostrando que el conocimiento científico: matemáticas, geometría, perspectiva, óptica, era imprescindible para la creación de sus obras. Los tratadistas de arquitectura del Renacimiento  hicieron suyo el trabajo de Vitruvio, (siglo I a. C.). Los diez libros de «De Architectura» del arquitecto romano fueron la base para la difusión de las ideas de canon y orden durante el Renacimiento.
Algunos de los grandes artífices de este período fueron a la vez teóricos, entre ellos, Leonardo da Vinci y su influencia en ese sentido favoreció a la vez la difusión de sus obras, Alberti, Piero della Francesca. En el caso de los pintores, compararon la pintura con la poesía, a la que nunca se había negado esa consideración social a la que aspiraba. Utilizaron reiteradamente la máxima horaciana del "ut pictura poesis", esto es, que la pintura es poesía muda y la poesía pintura hablada, una equiparación entre palabra y pintura que se puede encontrar también por ejemplo en la epístola escrita por Eneas Silvio en 1451 con el título "dum viguit eloquentia, viguit pictura". Defendieron y consiguieron la figura del artista como alguien que, a una gran formación científica, unía un ingenio y una capacidad de creación que se plasmaba en obras que iban mucho más allá de cualquier consideración artesanal, dicho con nombres y apellidos, LEONARDO DA VINCI.

ARTISTAS PARTICIPANTES EN LA EXPOSICIÓN:

1.     Amparo Santamarina Leda y el cisne con amorcillos”
2.     Carlos Pérez Bermúdez “Árboles de Invención Nº 1”
3.     Carmen Carot «…I no pogue ser?»
4.     Carmen Mateu “Mona Lisa”
5.     Claudia López “La cena de los sentidos”        
6.     Consuelo González Mellado “El sentido de la cena”
7.     Ángeles López, Dolores Furió “Poliedros”
8.     Encarna Arnal “Espirales en el espacio”
9.     Enric Real Ortuño “Observación evolutiva”
10. Enrique Montoro “Efecto óptico: tu punto de vista será el creador”
11. Enrique Orts Alcover “Artefactos”
12. Evelyn Carell “Maquinaria”
13. Fernando Evangelio “Leonardo el dibujo y el tiempo”
14. Francesc González “La última cena en paella"
15. Francisco Ivars “La fuga de las Dríades”
16. Gerardo Stübing “Botanika (Leonardo Da Vinci)”
17. Herrero&Cebrián “Bathroom door”
18. Irene Lario “Aureo”
19. Jaime Martí “Arte y naturaleza”
20. Jesús Martínez “Paisaje y figura-17 Da Vinci”
21. Julio Castillo “PHI”
22. José Manuel Ramos “Antropocentrismo”
23. José Miguel Alguer “figurativo xxv – secuencia de movimiento”
24. Josep Ferragut «Mecànica triangular»
25. Juvii Galan “El valor de la mirada”
26. Lluís Beltrán “Màquina d’estavellar”
27. Lorna Benavides “Sulá”
28. Lucía Chiner “Codice Feminam”
29. Mampa García "Dame tus alas para volar"
30. Maribel Salas “Equilibrio estructural”     
31. Marisa Ebri “El sueño de Leonardo da Vinci. Florentino “
32. Milagros Domènech “Armonía y Naturaleza”
33. Paco Darder “Homenaje a Leonardo”
34. Pepa Arróniz “Des – arreglo”
35. Pepe G. Personal “Trampolín”
36. Pilar Garcerá “Imago”
37. Raquel Mira “Máquina de hojas voladoras”
38. Reme Tomás “Homo vitruviano”
39. Rosa Soriano “Escenes de Vinci”
40. Sabina Requena “Mirada”
41. Teresa Aparicio “Proporcions”
42. Teresa Bonhome “Da Vinci y el cosmo”
43. Toni Mas “Elogi del vol”
44. Vicent Aparicio “En cada cor de l'hivern, hi ha una primavera que palpita”.
45. Vicente Gascón “Directo (al) desde el corazón”