martes, 26 de noviembre de 2019

LA INVESTIGACIÓN CREADORA EN LA PRÁCTICA ARTÍSTICA. «MONOCROMO»




Museo del Mar de Santa Pola.

Hasta el 18 de enero de 2020

La investigación creadora indaga en los mecanismos de la concepción de la propia obra. Por ello ha de ir asociada a una práctica artística reflexiva y muy bien documentada. Idear, elaborar y finalmente ejecutar algo novedoso o exquisito en cualquier medio de expresión, implica un proceso de reflexión crítica, paralelamente a la experimentación gráfica que nos propongamos acometer.

Interesarnos por un determinado tema, formular un objetivo, acariciar una idea poco verosímil, original o seductora, implica un método y una actitud. Implica buscar nuestras fuentes, documentar aquello que incluso ha podido ser producto de una ocurrencia; también implica tomar conciencia crítica para poder asociar, deducir, tomar elecciones, aprovechar enfoques imprevistos, escudriñar otras perspectivas. Improvisar, readaptarse, analizar, poner a prueba, en definitiva, encontrar sentido a aquello que nos proponemos.
Al mismo tiempo, la investigación artística hay que entenderla como espacio de juego y de libre asociación. ¿Qué implica esta afirmación? Como he dicho, los creadores debemos aspirar a ser rigurosos, con espíritu crítico, documentados, pero eminentemente somos creativos y curiosos: la exploración intuitiva forma parte de nuestra formación y bajo esta actitud interrogamos la realidad, nos inspiramos en los hechos o circunstancias que nos rodean.
En nuestro campo nos creamos espacios de juego, que no son otra cosa que espacios de libertad, una libertad necesaria para pensar todo aquello que nos alumbre nuevos caminos de creación. A esto me refiero con espacio de juego y de libre asociación. Comprobamos que relacionando ideas, hechos, análisis, pensamientos o lenguajes, encontramos nuevos caminos, proyectamos nuevas obras, profundizamos en el sentido de lo que hacemos y creamos un relato propio que ofrecer a los demás. Nos hacemos preguntas interesantes que trasladamos a otros, y a nuestro modo, agitamos las conciencias y movilizamos las emociones, si bien es cierto que no nos es posible dar respuestas a los múltiples interrogantes que mueven el mundo. Porque también sabemos que nuestras búsquedas, como proceso creativo, siempre tendrán un componente lúdico, un sentido poético que ahonda en lo imprevisible, en lo insólito, en lo no totalmente racional. El objetivo podría residir en crear pura magia y para ello, el taller de trabajo y nuestras propuestas se convierten en espacios de juego y asociación libre. Quizá por eso el ser humano necesita del Arte.
Hacernos buenas preguntas. Qué difícil resulta siempre. Y hay que sacar tiempo para ver más allá; y hay que tener ganas; y hay que ser capaz de emocionarse. Porque ello significa abrir posibilidades, experimentar otros caminos, plantear hipótesis sobre la complejidad de la historia o sobre aspectos existenciales presentes en los tiempos que nos ha tocado vivir.
Yo creo que nosotros no describimos ni representamos la realidad común de las cosas, sino que intentamos inspirarnos analizando aspectos de la realidad que pongan de manifiesto otras visiones. Deseamos ofrecer otros discursos, profundizar en enfoques significativos, como modo de conocimiento y de contacto con la vida.
Y todo ello es materia prima para adentrarnos en la creación con valentía y coraje, animados por la carga emocional y experiencial que nace de nuestro interior. En muchas ocasiones, parecerá que no hemos llegado a ninguna parte y sin embargo, el proceso de discusión interno mantenido en nosotros, siempre habrá merecido la pena. Más allá de desanimarnos, debemos pensar que, si no ahora, más adelante esas búsquedas tendrán sus consecuencias.
Por tanto, la investigación creadora no trata del conocimiento necesario y exacto, que pertenece propiamente a las ciencias, sino que se mueve en el espacio de lo que es solo probable, plausible, y que por tanto, puede ser objetivamente de un modo o de otro. Este ejercicio creador nos otorga una perspectiva desde la que construir historias sobre el mundo, nos permite volcar nuestra energía hacia otras realidades.
En definitiva, la investigación creadora trata del conocimiento hipotético. Esto es lo que yo creo que todo creador se propone y ha de hacer valer sus mejores opciones,   sus mejores ficciones, a través de su obra.
La exposición que hemos titulado Monocromo pretende ofrecer al público diversas ficciones acometidas por ocho creadores interesados por un mundo complejo, resumido a través de una visión monocroma que aporta propuestas expresivas muy peculiares, con gran variedad técnicas y planteamientos conceptuales.
Esperamos que estas creaciones puedan interesar a ese público curioso y  atento a las prácticas artísticas actuales y agradecemos la oportunidad que nos ofrece el Museo del Mar para poder exhibir esta propuesta.
Concha Sáez.
Artista e investigadora
Catedrática en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca