jueves, 5 de septiembre de 2019

«MODERNISMO & INVENCIÓN» EN LA MUTUA LEVANTE DE ALCOY


Del 6 al 27 de septiembre de 2019

Nuevo Arte, nueva Ciencia

El tiempo que transcurre desde la construcción de la Tour Eiffel a la Exposición Universal de París de 1889 y el estallido de la Primera Guerra Mundial, con el uso del gas mostaza y la nueva tecnología de guerra, será el intervalo acordado por los historiadores para clasificar donde se desarrolló un arte nuevo que en España se denominará Modernismo.


Estos dos acontecimientos, por sí mismo, significan y van más allá del que la populista obsesión modernista actual pretende. Realmente, a finales del siglo XIX, la Revolución Industrial ya ha venido dando frutos con una infinidad de máquinas y de inventos que fueron transformando la vida cotidiana del planeta.

A propósito del XIX, el periodista Enric González dice: “Hubo un siglo, quizás el más bello de todos, que pudo apuntarse al horror del sentimiento sin desenganchar los pies de la razón; que formuló grandes ideas sin perpetrar los crímenes implícitos en ellas; que rompió con Dios sin llegar a lamentar su ausencia; que trabajó con palabras y cifras, la ciencia, y hundió a la vez las manos en el material viscoso del romanticismo”.

Mientras en España –entonces, una nación poco progresista y nada “moderna”- la religión ahogaba las oportunidades del progreso, desde este “XIX, el siglo en el que el progreso (incluyendo su lado oscuro) se hizo religión” (M. Rodríguez Rivero), pasamos al Novecento, alrededor de la muerte de Giuseppe Verdi. Este siglo XX, continuó con el fulgurante desarrollo de la tecnología, de la organización industrial y de la ambición desmesurada, pero también fue el siglo de los exterminios masivos de personas y del medio ambiente. A caballo entre los dos siglos existió El Arte Nouveau.

Cómo dice Alan Colqhoun, este Arte  Nouveau de aquel tiempo “fue el primer intento sistemático de reemplazar el sistema clásico de la arquitectura y de las artes decorativas… el nuevo movimiento abandonó aquella convención del realismo que siguió al Renacimiento y extrajo su inspiración de los estilos extraños al canon clásico: del Japón, de la edad mediana e incluso, del rococó.”. El dilema era “como conservar los valores históricos del Arte en las condiciones impuestas por el capitalismo industrial”. “Se saltaron la historia reciente y se situaron a un pasado remoto e idealizado con el fin de encontrar un arte que pudiera estar justificado en términos históricos y que, sin embargo, fuera absolutamente nuevo”. Fue un estilo burgués y lujurioso que huía de la oscura y mala realidad de la mayoría de la humanidad.

En esta exposición se quieren mostrar unas pocas piezas representativas de aquellos aparatos, de aquellas máquinas, de aquellos instrumentos, de aquel conocimiento que, contemporáneamente al Arte Nouveau, dan testigo del desarrollo tecnológico que nos cambió la manera de vivir definitivamente.

Juan Francisco Picó Silvestre

De lunes a sábado de 10’00 a 14’00 y de 18’00 a 21’00 horas