jueves, 6 de junio de 2019

EL IVAM DEDICA UNA RETROSPECTIVA A SUSANA SOLANO



Del 6 de junio al 13 de octubre


El IVAM expone noventa obras de la artista Susana Solano (Barcelona, 1946) en la exhibición titulada 'Susana Solano. Acta'. La artista barcelonesa, ampliamente reconocida hasta finales de los años 90, ha tenido una trayectoria más silenciosa desde el final de aquella década hasta hoy.

Con esta exposición retrospectiva de la artista, el museo valenciano reconoce el trabajo a lo largo de su trayectoria y pone en valor una de las voces femeninas fundamentales en la escultura en España y en el ámbito internacional del arte.

Del 6 de junio al 13 de octubre podrá verse en la galería 7 del IVAM los dibujos, vídeos, esculturas y maquetas de la autora que ganó en 1988 el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Algunos de los trabajos que se muestran es la primera vez que salen de su estudio, principalmente los pertenecientes a las dos últimas décadas, período menos conocido de Susana Solano en el que ha ido utilizando nuevos materiales como el ratán, el aluminio magnesio o el acero pulido, que contrastan con el característico uso del hierro en buena parte de su obra.

El director del IVAM, José Miguel G. Cortés, ha resaltado el currículum de la artista, que participó en exposiciones como el 'documenta' de Kassel o la 'Bienal' de Venecia, y ha señalado que en la historia del arte a veces la memoria es muy fina y se resuelve olvidando a grandes artistas. Susana Solano expuso por última vez en 1999 en el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA).

Cortés ha añadido que lo importante no es el origen o la edad del creador, sino su trabajo, y ha destacado que "yo creo que es una obra muy importante para olvidarla. Es un acto de justicia el recuperar la memoria de artistas que se han visto silenciados". El director ha comentado que, para los más jóvenes, que están en la facultad, Solano será un descubrimiento.

En su presentación, el director del museo ha indicado que el centro cumple dos objetivos con esta exhibición: por un lado, saber quiénes son los artistas que forman parte de la historia del arte y, por otro lado, mostrar que la obra de Susana Solano no es parte del pasado, sino del presente.

La artista ha explicado que en esta exposición, el comisario Ramon Escrivà ha aportado una mirada diferente a su obra por la elección de las piezas y la colocación de ellas y ha añadido que la exhibición está basada en la piel de las obras y las texturas.

Solano ha enfatizado que la marginalidad le interesa porque, al tener que mirar a toda su trayectoria para esta retrospectiva, ha encontrado que ha tenido momentos muy energéticos y por tanto se ha alimentado también de los momentos de más soledad y marginalidad, algo que no le hubiera ocurrido si siempre le hubieran aplaudido.

El comisario de la exposición, Ramon Escrivà, ha comentado que la exposición muestra lo que ha ocurrido en el imaginario de la artista en cuarenta años y que se trata de una oportunidad para ver una retrospectiva de su trabajo.

La muestra se divide en dos secciones y consiste en rescatar de sus archivos obras que no se han visto y ponerlas junto a otras conocidas, de modo que, al articular las piezas en el espacio, hay una continuidad en la que se ven algunas rupturas y contrastes en cuanto a uso de materiales o discursos formales que hacen que la exposición cobre sentido y coherencia.

Escrivá ha resaltado las obras de pequeño formato como son las maquetas y Susana Solano ha explicado, en relación a estas piezas, que ella no proyecta sobre papel, sino directamente sobre la maqueta.

El comisario ha apostillado que las maquetas se han ubicado en la parte central de la exposición para darles mayor relevancia, ya que se trata de "una retrospectiva dentro de una retrospectiva". Además, algunas de estas maquetas se exponen a tamaño real en diferentes ciudades del mundo.

Para Escrivà, las esculturas son una narrativa en sí mismas, en ellas se ve la continuidad de la trayectoria de la creadora, así como los momentos de ruptura. Al respecto, Susana Solano prefiere considerar que sus objetos se resisten a cualquier interpretación narrativa para que se mantenga la emoción de descifrar un enigma.

Muchas de las piezas expuestas proceden de colecciones privadas de particulares, fundaciones, entidades bancarias o centros culturales.