viernes, 31 de mayo de 2019

Conversamos con JORDI TEIXIDOR. Profundizamos en su trayectoria artística y hablamos de Arte…



El arte son muchas cosas. En general. Pero  Tiene que ser arte, aquello que supera ciertos niveles. Por ejemplo que supera el nivel de lo decorativo, que supera el nivel, del entretenimiento, que supera el nivel de la ocurrencia. Hay obras de arte que están en los libros, y las vemos en los museos y nos gustan, donde se dan estos niveles como lenguaje habitual. Ser ocurrentes, ingeniosos, incluso graciosos, o tienen sentido del humor y de la ironía. Sin embargo, yo quitaría... Es decir, el arte se hace quitando cosas, reduciéndolo al máximo, para dejar lo esencial. De tal manera esto puede ser así, que no estoy seguro que el arte exista. Es decir en la medida que el arte existe, no habría arte. Esta posición negativa, de reconsiderar lo positivo a través de una negación, es algo que incluso, hoy en día se está empleando para algo tan difícil de entender como es la nueva religiosidad, la manera de entender lo sagrado. La teología moderna dice que, No existe un Dios que exista. Si yo pudiera trasladar esto, diría: no puede haber un arte que llegue a ser arte… Por eso seguimos pintando. La historia se encarga de explicar ese recorrido de los que queremos pintar, pero seguimos pintando en la medida en que no llegamos al final…”  Jordi Teixidor.



Nico Munuera, Rosa Ulpiano, Jordi Teixidor, Reyes Martínez,  Guillermo Mora y Joan Montagud. Foto de Asun Bonilla
Con antelación a la conversación con JORDI TEIXIDOR, nos encontramos con Reyes Martínez al frente de la Galería SET ESPAI D'ART en VALENCIA para visitar “CONTEMPLACIONES” una exposición sobre pintura que mantiene su compromiso y vigencia de la abstracción, y que se plantea desde un pensamiento global de ruptura con las fronteras temporales y generacionales, con toda la posibilidad conceptual que alberga lo plural y lo interdisciplinar.

Nos adentramos en el diálogo que nos propone su comisaria Rosa Ulpiano, a partir de la mirada de Ana H. del Amo, Guillermo Mora, Nico Munuera y Mar Vicente, articulando un discurso en torno a una obra de Jordi Teixidor con una propia.

Ana H. del Amo, Guillermo Mora, Nico Munuera y Mar Vicente a su manera, desarrollan los modos y maneras inspirados, motivados, sugestionados por la pintura, ya sea conceptualmente o como producto de una reinterpretación personal en beneficio de su particular discurso y de las estéticas contemporáneas.

«Contemplaciones» discurre por estos difusos límites planteando una apertura hacia lo insondable en el arte. Guillermo Mora (Madrid, 1980) con su serie “Cuadernos” analiza la visión fragmentaria de la pintura estableciendo cierto paralelismos con “S/T 750 B” de Teixidor. Una obra cuyo cromatismo surgió a finales de los 80 como homenaje a los poetas del 27, y que adquiere nuevos matices a través del fragmento y las nuevas maneras de entender el mundo ya no como unidad, sino como secuencias de distintas narraciones y codificaciones.

Nico Munuera (Lorca 1974) se interroga sobre los límites de la pintura  tanto físicos, perceptivos como conceptuales y el acto de pintar. La mirada se posa sobre un pequeño papel azul de los noventa S/T, en contrapunto con dos obras sobre lino de Munuera haciéndonos reflexionar sobre algo tan vital como son nuestras intencionalidades y modificación de decisiones.

Una serie negra de Jordi Teixidor nos da la bienvenida a la sala con tres pequeños óleos realizados en el 2003, que acompasan una instalación de madera entelada de Mar Vicente (Lugo, 1979).  Continuidad modular, connotación, espacial y movimiento además de una búsqueda de pureza mediante el acto estético desafían lingüísticamente la ausencia, la distancia, la desilusión del negro frente el color áureo de Teixidor que nos invita a la abstracción contemplativa.  Ya que como señalaría Barnett Newman en 1947: “La base de un acto estético es la idea pura. Más la idea pura es, necesariamente, un acto estético. He aquí la paradoja epistemológica que constituye el problema del artista”.

Problema que nos plantea Ana H. del Amo (Cáceres, 1977), con cuatro esculturas de pared donde esboza el concepto pictórico desde una poética de proceso a través de los materiales, la geometría, la línea y el color. Un lirismo caracterizado por la ausencia y la presencia, contrastan, más allá de los términos estéticos de Teixidor sobre la construcción; acercándonos a una reflexión racional, critica, equilibrada y contenida en los elementos expresivos que interrogan más acerca de la profundidad que sobre las superficies.

JORDI TEIXIDOR. Valencia 1941.
Considerado uno de los máximos representantes de la abstracción española, Jordi Teixidor ha desarrollado una obra donde la reflexión y el pensamiento crítico siempre han estado presentes a lo largo del tiempo.

Tras sus iniciales incursiones en el Pop Art, a finales de los años 60 realiza un viraje hacia nuevas corrientes artísticas,  en un complejo periódico histórico y coyuntural donde en España todavía se desconocían ciertas tendencias estéticas, abriendo nuevos caminos para las futuras generaciones.  La abstracción en todas sus dimensiones nos ha permitido leer con nuevos ojos el arte del pasado superando lo lineal e incluso las coordenadas espacio-temporales.

Para hablarnos de la exposición y hablar de arte abstracto, nos citamos en SET ESPAI D’ART de VALENCIA con Jordi Teixidor, Premio Nacional de Artes Plásticas 2014 y académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. 

Empezamos hablando de la vigencia, utilidad, protagonismo de la abstracción. Desde que el postimpresionista francés Paul Cézanne plasmara a finales del siglo XIX en sus obras las formas geométricas de los objetos y el paisaje; poco después, alrededor del año 1910 Kandiski  rompía con la tradición y abría de par en par las artes visuales a la forma y al color con la absoluta ausencia de la figuración; hasta que alcanza su cima y se consolida el expresionismo abstracto americano y el informalismo europeo como modo de expresión artística como forma de expresión alejada del mundo convencional. Le preguntamos, ¿Es “CONTEMPLACIONES” en SET ESPAI D'ART de VALENCIA, un ejemplo de que la abstracción como lenguaje pictórico sigue siendo legítimo como expresión artística?

Las vanguardias de la primera mitad del s XX crean una brecha entre el espectador y la contemplación del arte. Algunas corrientes y la abstracción es una de ellas, se encuentra con el rechazo por desconocimiento artístico, por inexperiencia estética del espectador. Jordi Teixidor nos habla del espectador de su obra. Del visitante o comprador de sus cuadros.

En alguna ocasión, Jordi Teixidor ha manifestado que tras su formación reglada en Bellas Artes de Valencia, serán libros como «Abstracción y naturaleza» de Worringer ó «De lo espiritual en el arte» de Kandinsky, los planteamientos teóricos que despiertan su interés y decide conocer e iniciar un largo viaje por la abstracción.
En el año 1966,  Jordi Teixidor realiza su primera muestra individual en la mítica Sala Mateu de Valencia por donde había pasado la década anterior, el Grupo Parpalló. Con una intensa trayectoria entre su fundación en el año 1956 y su disolución en el año 1961, el GRUPO PARPALLÓ con Monjalés, Doro Balaguer, Alfaro, Manolo Gil, Eusebi Sempere, o Salvador Soria con el crítico de arte Vicente Aguilera Cerní, tienen el valor de haber conectado su trabajo artístico con el panorama internacional, el informalismo de postguerra. Toda esta actividad artística valenciana, coincide con sus años de estudiante, entre 1959-64 en la Escuela Superior de Bellas Artes de Valencia. ¿Le influirán de alguna manera?  
El 1 de julio de 1966 se inaugura el Museo de Arte Abstracto de Cuenca que Fernando Zobel había estado ideando desde 1961 y con  José María Yturralde, Jordi Teixidor intervienen como conservadores del Museo en los veranos de 1966 y 1967.  Conoce a la generación del llamado “grupo de Cuenca”, integrado, entre otros, por  Gustavo TornerGerardo Rueda y Fernando Zóbel, pero también están las obras del Grupo el Paso, Saura, Sempere, Millares, Tapies, Oteiza y no sé si Dau Al Set. Jordi Teixidor, nos valora ¿De qué manera le influye en lo personal y en lo artístico?

También en 1966 forma parte del grupo Nueva Generación, promovido por el crítico Juan Antonio Aguirre. Es la época en que usa la madera como soporte y en la que las formas recortadas que hace relacionan su trabajo con los planteamientos de la pintura hard-edge. Por estos años conoce al grupo francés Supports-surfaces, (pintura – pintura).

En 1973 Jordi Teixidor, viaja por primera vez a Nueva York, donde conoce directamente la pintura norteamericana de los años cincuenta, centrándose su interés sobre todo en Mark Rothko, y Barnett Newman. De Newman asimila el empleo de bandas laterales, que incorpora de forma consciente en su obra.

En 1977 inicia las series monocromas (blanca, rosa y amarillo) y en 1979 es becado por la Fundación Juan March, instalándose en Nueva York hasta 1981. En ese tiempo es seleccionado por Margit Rowell para participar en la exposición New Images from Spain, en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York. Jordi Teixidor nos describe el antes y después de sus residencias en Nueva York

En 1975 entra en contacto con el grupo de la revista Trama, que representa la tendencia Supports-surfaces (pintura – pintura) en España. Participa en la exposición 10 Abstractos en la galería Buades de Madrid y hace en esta misma ciudad su primera exposición en la galería Vandrés de Gloria Kirby y Fernando Vijande.

Entre las dos estancias en Nueva York, Jordi Teixidor es uno de los participantes en aquella contestaría exposición que fue en 1976  la Bienal de Venecia, «España: Vanguardia artística y realidad social. 1936-1976». Acababa de enterrarse a Franco y en respuesta a la invitación de Venecia, el Comité seleccionador entre los que estaban relevantes valencianos como Josep Renau o el joven Tomás Llorens,  pero también estaban Equipo Crónica, Saura y Tapies. 

Le preguntamos a Jordi Teixidor: ¿Al igual que ocurrió en el  Pabellón del año 1937 en el que se expuso el Guernica de Picasso, ¿considera Jordi Teixidor, que la Bienal de Venecia del 76, fue de cara al mundo, la tarjeta de presentación de una España, que al menos en lo artístico, se había mantenido en la línea de las corrientes internacionales? Expresionismo abstracto, informalismo…?
       
En 1982 Jordi Teixidor  se instala en Madrid y en 1990 comienza las series cuyos títulos aluden al límite (Los límites de la memoriaLos límites del engañoLos límites de la razón, etc).

En 1994 inicia la serie de  Las Contradicciones, detectándose un progresivo abandono del color hasta llegar al negro.

En 1997 se le hace una exposición retrospectiva en el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)

En el año 2000 es nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Después de la última serie mencionada, pinta cuadros realizados con líneas que se entrecruzan sobre superficies negras, recuperando aspectos gestuales de otras épocas.

Se le concede el Premio Nacional de Artes Pláticas 2014 

Para terminar, de acuerdo con la teoría sinestesia de Kandinsky, el color negro, es la nada, la expiración, la ausencia. Para Teixidor, el color negro es la base de sus obras y sobre las que añade veladuras o trazos amarillos, blancos… ¿Es una forma de otorgarles vitalidad, cercanía, esperanza…?