miércoles, 10 de abril de 2019

LAS CARTAS CRUZADAS DE PEPA FERRÁNDEZ y Mª DOLORES MULÁ HERNÁNDEZ


Sede Universitaria Ciudad de Alicante -  Sala Juana Francés Coordinada por María Marco.

Calle Ramón y Cajal, 4

Inauguración: martes 16 de abril a las 20:00 h.

Del 16 de abril al 30 de mayo



“Cartas cruzadas” es una exposición epistolar entre dos amigas y artistas que, separadas en la distancia, inician una correspondencia  a modo de acción poética. Cartas/objetos realizadas en distintas técnicas artísticas que versan  sobre un tema determinado: la tierra, el corazón, las nubes, el agua, etc. Sobres que sueñan con cruzarse en un punto del océano. Sobres marcados por el viaje, con las huellas de la amiga.

Nos confiaba Mª Dolores Mulá, “Las obras mantienen el tamaño de un sobre de correos y recoge la correspondencia entre Pepa Ferrández  y yo. Iniciamos esta correspondencia tras casarse Pepa y marcharse a Canada. Nos extrañábamos e iniciamos esa comunicación epistolar. Acordábamos un tema y cuando lo teníamos terminado, quedábamos de acuerdo para enviarlo al mismo tiempo con el propósito que se cruzaran”.




 
EL TIEMPO DE UNA CARTA

Escribir una carta es enviar un mensaje al futuro; hablar desde el presente con un destinatario que no está ahí, del que no se sabe cómo ha de estar (en qué ánimo, con quién) mientras le escribimos y, sobre todo, después: al leernos. La correspondencia es la forma utópica de la conversación porque anula el presente y hace del futuro el único lugar posible del diálogo.
Ricardo Piglia, Respiración artificial.

En las sociedades contemporáneas, con el impacto de las nuevas tecnologías y las políticas de un sistema globalizado, la información que recibimos se consume en el instante-presente en que sucede la noticia, destruyendo cualquier tiempo de espera y, por lo tanto, anulando aquella inquietud que produce, siempre, el deseo de recibir una carta del otro lado del mundo. De esta manera, en la era de la globalización, el sujeto moderno está conectado a las redes de comunicación de Internet, convirtiéndose en un devorador de acontecimientos, que se caracterizan por su obsolescencia instantánea, ya que se consumen de manera superficial y anecdótica, sin poder afianzarse en el eterno devenir del tiempo. Así, esta (pseudo)necesidad que tiene el sujeto moderno de conocer la actualidad, a la velocidad de la luz, hace que se convierta en un ser dependiente, al servicio de las redes sociales. Por lo tanto, los mensajes multimedia han conseguido instaurar una relación de inmediatez entre el emisor y el receptor, ya que ambos permanecen en alerta, subyugados por los requisitos de la maquinaria tecnológica. Sin ninguna duda, cientos de mensajes diarios asaltan la cotidianidad del sujeto, exigiendo una atención y una respuesta inmediata, que no se puede demorar en el tiempo. En este sentido, los flujos de información consiguen transformar la vida del sujeto moderno en una especie de parodia del Conejo Blanco del libro de Carroll que, preocupado por el transcurso inexorable del tiempo, corre diciendo: “¡Ay, Dios! ¡Ay, Dios! Voy a llegar tarde”.

En este contexto, en contra de las leyes impuestas por una sociedad ávida de información inmediata, las artistas María Dolores Mulá y Pepa Ferrández presentan la exposición “Cartas cruzadas”: un total de casi setenta cartas, en un proyecto transoceánico entre España y Canadá, en donde se pueden ver diferentes técnicas como, por ejemplo, el dibujo, el collage o la fotografía. Se trata de una muestra que desafía la condición que impera en la era de la modernidad líquida, en palabras de Bauman, porque ambas artistas se mantienen a la espera de un incesante goteo de cartas, que pasan a formar parte de su archivo personal, como objetos artísticos. Así, desde el afecto incondicional entre Mulá y Ferrández, se gesta un ritual de envío de cartas-objeto, que satura el espacio de una multiplicidad de tiempos dispares y heterogéneos, al margen de la instantaneidad del tiempo que instauran las nuevas tecnologías. Evidentemente, en este proyecto, las artistas cuidan hasta el más mínimo detalle la fisonomía y el contenido de la carta y, prueba de ello, es la sincronización exacta del día del envío de las cartas, con la intención metafórica de que lleguen a cruzarse, alguna vez, sobre el amplio océano que las separa. Esta exposición, que se presenta en la Sala Juana Francés de la Sede de la Universidad de Alicante, muestra el archivo completo de toda la correspondencia privada entre las artistas María Dolores Mulá y Pepa Ferrández, demostrando que se pueden construir puentes sólidos y firmes sobre el océano, hechos a base de palabras, imágenes y afectos.

Luisa Pastor Mirambell, Asociación Valenciana de Críticos de Arte (AVCA)


Del catálogo de la exposición.