martes, 26 de marzo de 2019

MARÍA JOSÉ GARCÍA HERNANDORENA GALARDONADA CON EL VIII PREMIO JOAN FRANCESC MIRA


El Museu Valencià d’Etnologia, dependiente del área de Cultura de la Diputació de València, y la Associació Valenciana d’Antropologia (AVA) han entregado el VIII Premio de Investigación Joan Francesc Mira. Un galardón que, en la presente edición, ha distinguido el trabajo “De la colla a la guenga. Memorias, redes y estrategias de la emigración valenciana a los Estados Unidos de América durante el primer tercio del siglo XX”, de María José García Hernandorena.


María José García Hernandorena es licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, con la especialidad de Antropología Social. Es máster en Sociología y Antropología de las Políticas Públicas en la Universitat de València y doctora en Ciencias Sociales por la Universitat de València. Es miembro de la Associació Valenciana d’Antropologia (AVA) y secretaria técnica de la Asociación de Antropología del Estado Español (ASAEE).



El acto de entrega del premio se ha celebrado en el Museu Valencià d’Etnologia, y han asistido, entre otros, Francesc Cabañes, como representante del museo; Josep Cucó, catedrática de Antropología de la Universitat de València; Ana Pons, miembro del área de Promoción y Responsabilidad Social de Caixa Popular; i Joan Francesc Mira, escritor y antropólogo.

 

El Premio de Investigación Joan Francesc Mira se convoca cada año con el objetivo de contribuir a la investigación, el estudio y la difusión de la antropología sociocultural en la Comunitat Valenciana, además de promocionar a los jóvenes investigadores y estudiantes del ámbito antropológico. Los trabajos presentados pueden tratar cualquier temática, siempre que se realicen desde una perspectiva antropológica. El premio está dotado con 2.000 euros y la publicación de la obra en la colección de Antropologia de la Institució Alfons el Magnànim-Centre Valencià d’Estudis i d’Investigació.




Este trabajo analiza las vivencias de los valencianos que emigraron a los EE. UU. Durante el primer tercio del siglo XX. Desde la comarca alicantina de la Marina Alta, este fenómeno se extendió por otras comarcas vecinas, como el Comtat, también en Alicante y por las de la Safor y la Ribera Alta, en la provincia de Valencia. Para estos territorios, en algún momento, llevó a representar un éxodo. En el trabajo se contextualiza esta emigración dentro de las grandes corrientes de movilidad internacional que afectaron de manera global a gran parte de los países entre el siglo XIX y principios del XX, y que tuvieron como principal destino el continente americano.

De forma más singular el texto se centra en los relatos biográficos de algunos de esos emigrantes y de sus descendientes, así como en los objetos y la documentación personal generada en ese contexto: correspondencia personal, fotografías, etc. que se convierten en materiales muy valiosos para conocer aspectos íntimos, de otras maneras inabordables, entorno a la emigración. Gracias a estos materiales podemos conocer desde dentro como se formaron y transformaron las collas de valencianos que emigraron a los EE. UU.

Así, se desplegaron densas redes de relaciones laborales y de parentesco intercomarcales que propiciaron el intercambio y la difusión de información y noticias, al mismo tiempo que amparaban y acompañaban a los emigrantes a lo largo de todo el proceso. El desarrollo de estas redes informales y vínculos locales de apoyo y solidaridad no fue sino una transformación, en un entorno migratorio, de las collas o cuadrillas de trabajo características del campo valenciano. Estas cuadrillas, conformadas al principio por relaciones laborales, fueron cambiando, dando paso a lazos basados en la amistad. Los jornaleros valencianos en los EE. UU. pasaron de pertenecer a una colla a formar parte de una guenga (derivado de la palabra inglesa gang)