miércoles, 20 de febrero de 2019

DEL MISTERIO DE LA VIDA Y DE LO CREADO · MÓNICA JOVER EN LA CASA BARDÍN DE ALICANTE


       Hasta el 5 de abril

        Excepcional visita guiada por Monica Jover e Isabel Tejada el 12 de marzo.

Por: Isabel Tejeda Martín, Universidad de Murcia

El pasado año, Mónica Jover (Alcoy, 1973) realizó en su ciudad natal una intervención en la que el proceso investigador que comenzó a caminar en 2015 hacia la pintura expandida llegaba a su clímax. Se trataba de una intervención en La Capella (De lo que sí percibimos), una antigua arquitectura religiosa convertida hoy en espacio expositivo. Colocó una pieza que representaba una gran piedra tallada (¿una joya? ¿un bifaz de sílex?), en el interior de una hornacina rococó de la que emanaban hilos que conectaban este espacio con otra obra colocada más abajo. Como si la piedra fuera el corazón que todo lo bombea, como si la energía natural se expandiera como hilos de luz.




Si los misteriosos paisajes de su pintura en Construcción natural (2005) o Paisajes de la memoria (2006) caminaron progresivamente hacia un proceso de minimalización en el que la tela subrayaba la idea del horizonte -proceso de resta que paradójicamente suma recordando los espacios emocionales, místicos y vibrantes de Rothko-, en De realidades aparentes (2013) la idea de la veladura, ganó tridimensionalidad. Como si el hilo que conforma el lienzo pudiera escaparse del mismo e independizarse buscando otras posibles fórmulas más allá de la planitud, de la flatness greenbergiana. Así, Jover comenzó a utilizar la hebra, aún contenida, como línea con la que dibujar (Ubicación 1) o a envolver el bastidor con hilos ligeros de colores que jugaran a travestirse de veladuras tan transparentes que permitieran atravesar la tela dejándonos entrever la madera; son obras que desvelan con delicadeza la trampa de la representación, su tramoya. Se trata de una línea de piezas que Jover continúa generando y que encontramos, en la actual exposición del Instituto Juan Gil-Albert, en obras como Del otro lado 03 o el friso El viaje. El hilo parece ayudar a encontrar un camino; es como una guía que, como la madeja de Ariadna, conduce de las tinieblas del laberinto a un lugar otro que se construye como la intersección entre la escena de la representación y el ámbito de lo contingente.



Mónica Jover interviene en los distintos espacios de estas salas escapando de lo acotado como ámbito expositivo para realizar un cuestionamiento que visibiliza sus rincones o conecta sus diferentes alturas. De nuevo el hilo, que flota de una pieza a otra, genera perfiles indefinidos y obras que nunca se cierran. Esta muestra visibiliza un momento de madurez personal que cuestiona los materiales, la propia pintura, lo ya hecho y lo por hacer…, un magma de incertidumbres que acaban fusionándose sin pretender permanencias, celebrando la precariedad de un fino hilo que ata a sabiendas de que puede ser fácilmente desatado, que aspira a ser más idea en el aire que realidad materialmente demostrable (Fragmentos de tiempo). También resurgen ecos de sus primeras series de paisajes, a veces como atmósferas abstractas en suspensión y evanescentes (Cosidos o Dúo 1+1); en otras el pespunte une retales de piezas rescatadas del almacén de la autora y, a modo de patchwork, sirve de celebración de las tradiciones femeninas heredadas de nuestras madres.