martes, 19 de febrero de 2019

“ANTARCTIC TYPOLOGY” DE JANEK ZAMOYSKI SET ESPAI D’ART


Hasta el 27 de abril

SET ESPAI D´ART muestra por primera vez en Valencia la obra del artista polaco Janek Zamoyski (Varsovia, 1978). Presentamos su último proyecto, "Antarctic Typology", un trabajo fotográfico desarrollado en torno a un tema central: el Océano Antártico, continuación temática de su serie atlántica presentada anteriormente en el marco de PhotoEspaña en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, Fundación Mapfre Guanartemel (Las Palmas de Gran Canaria) y TEA (Santa Cruz de Tenerife).



"Antarctic Typology" es una serie de fotografías que presenta tipologías de glaciares, rocas y olas en el área antártica. Zamoyski documenta la arquitectura natural del espacio de esta región única y homogénea, prestando especial atención a la estructura fractal, la escala indefinida y las diferencias sutiles de sus elementos. La idea de tipología se implementa a través de composiciones frontales de los tres únicos elementos del paisaje antártico. En una infinita repetición, las olas, icebergs y rocas se conviertes en formas abstractas, en manchas de color bañadas en una luz plomiza. Su interés radica en la diversidad de la estética y la estructura de una realidad homogénea, que resulta de la influencia mutua de sus elementos constituyentes, como la luz, el viento y la temperatura. El origen de la serie radica en la observación del paisaje en oposición al antropocentrismo, en la búsqueda de nuevas ideas, la resignación de las formas establecidas, así como la libertad y la apertura mental.







Las obras de Zamoyski son un registro de la naturaleza meditativa y mántrica de la estructura fractal de una realidad imaginada. Las imágenes no sólo son visualmente mesméricas, sino se convierten en esculturas flotantes, extrañamente emotivas, en un clima de intensa comunión con los más infatigables fenómenos de la naturaleza: luz, color y atmósfera. Los movimientos caóticos del mar originario, las formas inconmensurables del firme hielo y la textura de la roca evocan una naturaleza en estado primitivo.

Todas las formas prominentes – olas, nubes, hielos o rocas – se representan con un contorno fuerte. El efecto es de una gran deliberación, prestando a cada forma su peso completo. El modelo se repite hasta el infinito. Esta serialidad es fundamental, el orden, la repetición y los patrones dan pie a un lenguaje visual que rinde al paisaje un nuevo significado. Aguas suaves o agitadas, excavadas o talladas por las olas, congeladas en forma de iceberg, cambian de color con el paso del tiempo. En su búsqueda de un espacio natural homogéneo y minimalista, con una diversidad mínima de sus elementos constitutivos y la ausencia total de interferencias humanas, llama la atención la intensidad de la sencilla composición, y la inquietante ausencia de cualquier componente de una marina convencional, de cualquier otro objeto o hecho que puedan distraer la atención. Zamoyski renuncia a prácticamente todo menos a un melancólico, luminoso vacío del paisaje inhabitado.



La composición es elemental, construida sobre dos ejes de simentía, horizontal y vertical. Cada disparo es idéntico en su estructura y le da al espectador una visualización frontal de los tres elementos del paisaje antártico. Las formas que contiene, mínimas, aisladas y repetitivas, son no menos rudimentarias, reduciéndose a un horizonte quebrado, al escueto contraste del aire y agua y una dramática disparidad entre la proximidad del firme hielo y la lejanía de una luminosidad difusa. Esta hipnótica línea de horizonte, con una no menos elemental e infinita extensión de cielos en calma saturados de bruma, llega a desaparecer de la vista. El horizonte, fijo pero oculto, se revela sólo en la imaginación del espectador. Las fotografías respiran un aire silencioso y meditativo. La simplicidad del paisaje inhabitado, una zona tan densa y tan ininterrumpida de luz lóbrega, de un azul plomizo, nos sumerge en algún elemento primordial de agua, nube, color y luz, en una polaridad emblemática de lo oscuro y lo luminoso, lo cercano y lo lejano, lo tangible y lo intangible. Como resultado del contraste y la distancia, las imágenes representan el volumen de unos objetos tridimensionales, creando profundidad de campo y destacando el interés de Zamoyski en la investigación de la fisicalidad del material.

El tema no desempeña aquí el papel principal. Zamoyski centra su investigación en los supuestos teóricos y estéticos, de manera autónoma en relación con la realidad representada. En la borrosa línea entre fotografía y pintura, continúa estudiando la estética de la imagen digital, prestando especial atención a la estructura, la luz y el color de una dramaturgia inagotable de la naturaleza. La paradoja interna de las obras consiste en la combinación de una fuerte imitación del realismo del paisaje con una abstracción real. El ojo humano es incapaz de observar el agua agitado en su estado paralizado y cada intento de capturarlas se traducirá en una realidad imaginada. Las imágenes, aunque reconocibles como rocas, icebergs y olas, sirven como elementos abstractos de línea y forma. El interés no radica en su color o su textura, sino en su volumen, masa y sombra. De esta manera, la naturaleza antártica se convierte en una abstracción minimalista, con su impacto frontal y simétrico radical equivalente a un signo icónico. Zamoyski utiliza la capacidad de la cámara de registrar la realidad para aislar los detalles del paisaje, extraer en lugar de acumular. Le preocupa la ideología formalista de los pintores con consideraciones de composición, límite, superficie, ritmo y textura. Los paralelos pictóricos más cercanos se encuentran desde los horizontes vacíos de Caspar David Friedrich, los “cuadros de la nada” de J.W.M. Turner, al ártico amplio y simplificado de Lawren Harris hasta los vacíos ilimitados de Barnett Newman.

Nunca puedes cruzar el océano hasta que tengas el coraje de perder de vista la orilla. El Océano Antártico, aunque infinitamente diverso, constantemente perturbando su estructura, siempre sigue coherente y constituye una unidad, un ser homogéneo a pesar de su diversidad.