domingo, 23 de diciembre de 2018

NURIA RODRÍGUEZ GALARDONADA CON EL PREMIO SENYERA DE ARTES VISUALES 2018

Por: JOAN JOSEP SOLER NAVARRO. 
Historiador del Arte. Postgrado en Educación Artística y Museos. Postgrado en organización de exposiciones, marketing y comunicación. Miembro de AVCA. Aso. Vciana. Críticos de Arte. Miembro del ICOM-UNESCO. Consejo Inter. de Museos.
El jurado encargado de otorgar el premio Senyera de Artes Visuales 2018, que desde 1957 concede el Ayuntamiento de València, ha escogido como ganadora la obra «*Collectaneenkästen», de la artista Nuria Rodríguez.
Se trata de una pintura de gran formato que la artista articula como parte de una serie con dos lienzos de 200 x 190 centímetros y dos cajas con láminas pintadas, propias de los antiguos gabinetes de maravillas, con otras imágenes.

«Collectaneenkästen» de Nuria Rodríguez
El premio, dotado con 12.000 euros, se lo lleva la obra escogida por un jurado formado por Luis Armand, a propuesta de la Facultad de Bellas Artes; María Vidagañ Murgui, a propuesta de AVALEM (Asociación Valenciana de Educadores de Museos); Román de la Calle, a propuesta de la Real Academia de Sant Carles, y Sandra Moros y José Luis Clemente, a propuesta del Ayuntamiento de València.
La reunión del jurado se celebró el pasado día 5 de diciembre en el Museo de Historia de València, con la presentación in situ de las obras finalistas: ‘Flexia IV’, de Toño Barreiro; ‘Antigesto, rizomas, n.º24’, de Sergio Barrera; ‘Albarium VII’, de Manuel Blázquez Palacios; ‘Brand New Ruins’, de Keke Vilabelda; ‘Data Biography’, de Clara Boj y Diego Díaz; ‘El grito_acto de comunicación N.º2’, de Pablo Bellot; ‘Items of importance sorrounding Destruction’, de Ana Ciscar; ‘S/T , de José Saborit Artero, y la que finalmente ha sido la ganadora, “Collectaneenkästen», de Nuria Rodríguez, que, como es habitual, pasará a formar parte de las colecciones municipales.
En palabras de la autora, «Collectaneenkästen», o cajas para el cosmos, “es el procedimiento de archivo que utilizó Alexander von Humboldt durante décadas para reconstruir una historia de la contemplación física del mundo como una historia del conocimiento de la naturaleza tomada en su conjunto y a partir de esta idea principal”.
La propuesta utiliza el concepto de colección, la acción de coleccionar, como un mecanismo que nos define como especie y que nos permite reflexionar sobre los dispositivos que hemos diseñado para contener toda la memoria involuntaria o toda la memoria consciente. Decía Alain Resnais que,  el hombre necesita reavivar innumerables recuerdos porque tiene una memoria volátil y, por eso, ha generado todo un inventario simbólico e instrumental para mapear los interrogantes que la condición humana provoca. La fascinación por estos ‘mecanismos inventados’, a propósito de cómo es posible fijar, recordar o dar sentido a nuestra identidad, se propone como una de las variables que el proyecto “Collectaneenkästen» interroga para tratar de abandonar nuestro disfraz de Sísifo errante”.

Las cronologías del azar de Nuria Rodríguez.

Mirar, pensar, pintar, experimentar, imaginar, asociar, enhebrar o hilvanar, son algunas acciones que preceden cualquiera de los trabajos de Nuria Rodríguez. Expresados esencialmente en pintura como medio de expresión tras un ejercicio meditado y consciente. De hecho, empezó proyectos donde trabajaba con la fotografía y realizaba instalaciones. Participó en diferentes muestras con estos lenguajes. Sin embargo, tras la lectura de la tesis doctoral que recopilaba la memoria escrita de las mujeres artistas, quiso centrarme en la práctica de la pintura. Quizás, adoptó este medio porque la pintura al óleo, le exige lentitud, tiempo y reflexión, le interesa lo que ocurre en una obra mientras las capas de pintura se van secando y van apareciendo las huellas del trabajo, la acción de pintar y las decisiones que se toman cuando se pinta, como el tamaño o dureza del pincel, la superposición de capas de color o el recorrido y la intensidad de las pinceladas. Su pintura no es al algo inmediato que se hace en una sola sesión, necesita que el tiempo vaya pasando mientras pinta. En otras ocasiones, Nuria Rodríguez utiliza otras técnicas durante el proceso creativo. En sus exposiciones siempre exhibe el itinerario que le ha llevado a la configuración de las obras que acaban en pintura. Por ello, el espectador puede encontrarse con dibujos, collages, videos u objetos que le ayudan a configurar un universo propio de imágenes.

El arte para Nuria Rodríguez es un aprendizaje continuo donde el artista formula preguntas y las obras son algunas de sus posibles respuestas que, a su vez, esperan conectar con la mirada del espectador. La primera exposición que supuso ese punto de inflexión fue “Álbum, atlas, cuadernos de notas” donde situó a la pintura y a la literatura como espacio especulativo de ideas e imágenes, la siguiente fue “Historia Natural” donde comenzó a responder ciertas cuestiones sobre aquello que nos diferencia como especie, sobre la condición humana. También quise mostrar el proceso de trabajo y presentar al artista como un coleccionista/recolector de las cosas que le rodean. Por último, el tercer punto de inflexión sería “Cronologías del azar” que presentaba hace unos meses en la Galería Shiras de Valencia y en la que realiza un viaje alrededor de su biblioteca personal para extraer las imágenes de una travesía, de una expedición, donde adopta el papel -metafóricamente hablando- de una exploradora del s.XIX que intenta atravesar sus propios límites, el “fuera de aquí” que describe Vila-Matas en Exploradores del abismo.

A la hora de preparar sus exposiciones, Nuria Rodríguez, es muy proteica y es algo que no consigue frenar. Utiliza la técnica del óleo porque le exige tiempo y calma. Paso muchas horas en el estudio trabajando y produce mucho pero también es muy exigente con el trabajo y no todo lo que hace, le vale. De hecho, suele romper dibujos o deja telas por finalizar. Prefiere seleccionar a conciencia lo que se va a exhibir en cada muestra y colgar solo aquello que dialoga bien con las ideas de cada proyecto y con el espacio. El lugar donde pinta es importante aunque queda en un segundo plano. Necesita saber dónde va a exponer y qué características específicas tiene la sala, porque le gusta aprovechar las cualidades concretas de cada lugar y destinar algunas zonas de la sala para mostrar el proceso de trabajo. Cada lugar le puede ayudar a contar el discurso de maneras muy diferentes y en algún momento hay que tenerlo en cuenta.

Nuria Rodríguez nos confiesa: “De vez en cuando, me gusta hacer un esfuerzo por repensar cuánto he ido viviendo durante el tiempo que me ha llevado producir las obras que, en cada situación, voy a exponer. Suelo repasar los listados de aquellos libros a los que he ido asociando ciertos comentarios o explicaciones. Durante su lectura me suelen surgir las asociaciones o los hallazgos que provocan y determinan el formato de cada imagen, ya se trate de textos, dibujos, pinturas u objetos. Para mi es natural fomentar este sistema de trabajo, porque mi rutina diaria empieza leyendo, en la cama, un libro o varios simultáneamente y también procuro tener cerca el I Pad. De este modo, antes de levantarme, incluso ya me acompaña la memoria del otro”.

Es inevitable, pues, que en el sustrato de la exposición, se encuentre la literatura y también aflore su pasión por los libros, las colecciones y los gabinetes de las maravillas. Son metáforas de la memoria de la humanidad y se hace patente su pretensión por preservar, conservar y trasladar el conocimiento a las siguientes generaciones, actitud que le continúa fascinando siempre, en sus aventuras creativas… viajando a hombros de gigantes. Cuando nos situamos ante las obras de Nuria rodríguez, reclama nuestra atención una paleta de colores neutros rota con algún objeto rojo u otro color primario. Cada vez que empieza una serie de pinturas, revisa la paleta de colores que ha utilizado por si puede sustituir alguno de ellos pero mantiene una constante en la utilización de colores saturados y en concreto del color rojo para algunas figuras principales. Le interesa lo que aporta el color en la composición, como elemento significante que pretende equiparar a cualquier imagen.

Las influencias en la obra de Nuria Rodríguez más evidentes parten del surrealismo pero también se interesa por otros movimientos más contemporáneos. Le gusta visitar todo tipo de exposiciones y dejarse llevar por las propuestas de los artistas, por ello no descarta la pintura metafísica entre sus referentes. Le pedimos que nos enumere pintores o pintoras que le han influenciado: “Artemisia Gentileschi, Maruja Mallo, Marlen Dumas, Hannah Höch, Marx Ernst, Vija Celmins, Michael Borremans, Magritte, Neo Rauch, Gerhard Richter, Luc Tuymans… bueno, creo que me dejo a muchos más que me interesan, la lista sería interminable y creciente”.


Nuria Rodríguez trabaja desde la abstracción para llegar a la figuración. Empieza la obra de una manera muy intuitiva para que se vayan depositando, desde un cierto equilibrio, algunas imágenes que ayuden a generar interrogantes en el espectador debido a las asociaciones de códigos visuales en el espacio pictórico que no se corresponden con lo habitual. Provocar esas conexiones es un ejercicio que procura desarrollar. De hecho, se interesa provocar e invitar al espectador a compartir ese juego de artefactos visuales y acertijos.

La artista:
Nuria Rodríguez es artista y docente. Profesora Titular en la Universitat Politècnica de València. Doctora en Bellas Artes y titulada en Diseño Industrial por la Escuela Superior de Diseño de Valencia.

Como artista su labor se centra en la práctica de la pintura que entiende como un proceso de ensamblaje entre imágenes preexistentes de cualquier naturaleza, que se reconstruyen en escenarios y situaciones ficticias, en las que cada fragmento importado “actúa” como ingrediente escénico, contribuyendo en su interacción con insólitas fusiones y significados. Ha realizado varias exposiciones individuales “Historia Natural, la colección infinita” (2016), “Historia Natural [tomo XXIII]”, (2015),“El desorden de las cosas. [Pensar, mirar, pintar],” (2014), “Álbum, Atlas, cuadernos de notas,” (2010).

Participa en la muestra itinerante “La presencia y la figura” , organizada por el Consorcio de Museos y en la muestra internacional “Trazos urbanos”. También ha expuesto sus proyectos en otras muestras colectivas e internacionales (España, Argentina, Francia, Brasil, Italia, EEUU, México y Taiwán).

Comisaria de la primera muestra interactiva “Pensar con las manos. Isidro Ferrer & Pep Carrió” en 2013 desarrollada por Unit experimental, equipo investigador multidisciplinar, especializado en Realidad aumentada aplicada a eventos culturales del que es directora. Esta exposición ha sido seleccionada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para realizar una itinerancia internacional por EEUU (Centro de Cultura Española de Miami, galería Artisphere en Washington y el Instituto Cervantes en Chicago). La muestra se presentó en el Museo ABC del Dibujo y la Ilustración en Madrid y en la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Autora del ensayo “Los textos de la mujer artista durante las primeras vanguardias (1900-1945)” en la editorial Institució Alfons el Magnànim que se centra en la recuperación de la memoria de la mujer artista a través de sus escritos.