martes, 13 de noviembre de 2018

LU GORRIZT · MUNDOS ESQUIVOS EN LA GALERÍA CUATRO

Inauguración: Jueves 15 en Galería Cuatro, Calle La Nau, 25 Valencia.

Luis Sáez  firma sus obras como LU GORRIZT y  no acierta a explicar por qué dio el primer paso, por qué cogió los pinceles y comenzó a traducir a colores la experiencia y los sueños de un emprendedor incansable. De forma discreta e incansable, Gorrizt demuestra su habilidad para ver donde nadie mira y además hacerlo con un punto de vista propio. Al igual que con otras facetas de su vida como directivo, empresario, ó navegante, Gorrizt es valiente en sus decisiones creativas: experimenta, prueba, arriesga, aprende, evoluciona… La tremenda inquietud del autor le lleva a perseguir sus sueños incansablemente, cambiando de rumbo expresivo y volviendo a comenzar un nuevo reto creativo.

La obra de Lu Gorritz parte del expresionismo abstracto pero desarrolla un lenguaje propio caracterizado por una profunda tensión emocional. El universo creativo del autor surge del instinto, de las pulsiones más primitivas: la vida y la muerte, el sexo, la lucha, las contradicciones vitales, la incertidumbre, todas ellas dejan heridas que brotan con un rojo que es constante en la obra. Los trazos con tinta negra son como una caligrafía japonesa: a veces dan forma a la composición y tratan de plasmar un cierto orden en el caos, otras son como nervios que atraviesan y rompen las grandes manchas de color, dejando un paisaje perturbador.

La violenta carnalidad de sus manchas es la clave de su obra: se retuercen, se expanden, tratan de buscar su lugar en el espacio, se diluyen junto a otras o dominan la composición, hablan de mundos imaginarios habitados por formas orgánicas.

El trabajo de Gorritz parece amable, pero si se observa bien no lo es. Destila conflicto: entre la gama cromática engañosamente optimista y el negro, entre la forma irregular y expandida y los trazos limpios y concentrados, entre el todo y la ausencia, entre la calma y el nervio, entre la profundidad y la superficialidad, la tensión se percibe en la obra y alcanza los sentidos, provocando inquietud y una cierta desazón. 

El artista no tiene un espíritu tranquilo ni su obra tampoco. Que no espere el observador una mirada amable de la naturaleza y el entorno. Sus paisajes tienen turbulencias, laberintos, trampas, pozos sin fondo y abismos camuflados de azul, formas que se retuercen amenazantes como pequeñas larvas de anfibios bajo un paisaje de color.

Su trayectoria creativa es proteiforme: tiene tal capacidad expresiva, tal potencia imaginativa, que le resulta difícil no explorar otros estilos.

La obra de Gorrizt es pasional, pasión que surge sin matices, sin cortapisas, sin elaboraciones almibaradas o recursos estilísticos robados, la suya es una obra implacable, simbólica, experimental, primitiva en forma y materia, de una sensibilidad exquisita, y con una fuerza brutal a la que el observador debe enfrentarse sin oponer resistencia para que inunde cada rincón de su alma.