miércoles, 3 de octubre de 2018

FERMÍN JIMÉNEZ LANDA EN LA GALERÍA ROSA SANTOS


Una persona viva y dos muertas es el título de la exposición que puede visitarse en la Galería Rosa Santos de Valencia hasta el 23 de noviembre de 2018.

Tres personas pueden guardar un secreto si dos de ellas están muertas”. Benjamín Franklin

La galería Rosa Santos (Bossería, 21) abre la temporada con «Una persona viva y dos muertas» de Fermín Jiménez Landa, un conjunto de nuevas obras atravesadas por una intervención en el edificio. Un muro lateral es contemplado como una continuidad, pintado del mismo color y perforado por cientos de agujeros. Los visitantes a la galería irán rellenándolos uno a uno con un papel enrollado en el que habrán escrito un suceso o pensamiento que nunca hayan narrado. Estas fracciones de la realidad jamás convertidas en palabra quedarán en el muro sin ser leídas y serán masilladas cuando acabe la exposición. Una inmensidad de infrahistorias que no pueden verse pero que imaginamos al fondo del agujero.

Las obras de la exposición resuenan las unas en las otras. Un conjunto de escenas invisibles y de objetos recónditos se alteran o enriquecen entre sí al mostrarse asociados. Alusiones a secretos inconfesos, frases encriptadas, islas desiertas, rayos verdes, parpadeos y agujeros se materializan en recortes, discos de cobre, vídeos y llaves de puertas de casas que ya son ceniza.


 Fermín Jiménez explica «En la oscuriodad brillante»

Además de la base del muro, encontramos al fondo el video En la oscuridad brillante (2017). En él vemos la isla de Lisca Bianca, una minúscula isla deshabitada del archipiélago de las Eolias que se asociará para siempre a una desaparición ficticia, la de la protagonista de La aventura de Michelangelo Antonioni (1960). Anna desaparece misteriosamente de una isla sin apenas recovecos. En todas las plazas de todas las ciudades con turismo masivo encontramos invariablemente los mismos lanzadores que venden helicópteros de leds. La noche del 4 de Agosto de 2017 partimos a Lisca Bianca con varios de ellos. En la oscuridad brillante documenta esa noche en la isla. Un video poco narrativo que forma una imagen abstracta y algo estética pero con un trasfondo sombrío.

En la segunda planta un monitor emite One day ahead (2016). La temperatura de los estudios de MeteoNews, un estudio de meteorología Suizo, subió o bajó en función de la temperatura prevista para el día siguiente durante los cien días que duró Manifesta. Si, por ejemplo, se pronosticaba que la temperatura subiría dos grados al día siguente en Zurich, ese día se subían dos grados la temperatura del estudio. Se pudo seguir la reacción del hombre del tiempo (sudor, frío, cambios en el vestuario) en TV e interne! y ahora vemos al propio meteorólogo explicando en su cadena la pieza en alemán.

Hay también una maqueta y una llave. La casa es un modelo de la falla de Mossen Sorell que Fermín realizó este año llamada Salvar el fuego (2018). La falla comenzó el 19 de Marzo de 2017 cuando de las últimas llamas de la crema se encendió un pequeño palo que encendió una vela y que luego encendió una velón. Este fuego se fue conservando entre quinqués, candiles, calentadores de gas, cigarros y fogones y llegó hasta Marzo de 2018 saltando de elemento en elemento hasta encender la estufa de una casa que es una falla. Un edificio anodino, un bloque de viviendas de barrio que fue el último hogar del hogar. El artista estuvo viviendo en la casa para asegurarse de que la estufa no se apagara ni se incendiara la falla. La llave con la que entraba y salía se expone. Es el único elemento que queda de la falla.

Los Discos de Eneas (2018) que encontramos repartidos en varios puntos de la sala están inspirados en los discos que Eneas el táctico (Siglo IV a.c.) diseñó para transmitir mensajes, escribiendo al pasar una cuerda por los agujeros, que corresponden a las letras del alfabeto. En ellos se encuentran confidencias del artista que solamente podríamos leer deshaciendo la cuerda.

En la última planta se sitúa Parpadeo (2018), una revisión de una intervención en la fachada del museo Artium de 2015. Es una instalación de cinco lámparas muy diversas que parpadean diez veces por minuto. La regularidad del parpadeo humano depende de factores como la humedad, el interés o las drogas consumidas, pero se da esa media de diez veces por minuto. Se toma una medida empírica, una variable, un dato matemático distante, para intentar alejarnos de lo humano sin romper del todo el vínculo, exigiendo continuamente un esfuerzo a la imaginación del observador.

En la pared intervenida cuelga un pequeño recorte de una ilustración. Es El rayo verde (2016). Alude a un proyecto que lentamente desarrolla Jiménez Landa del que pudimos ver una intervención en la última exposición de la Gallera. El rayo verde es un fenómeno atmosférico que puede suceder durante la puesta o salida del sol. Es un destello o un rayo de luz de duración mínima que ocurre en condiciones atmosféricas muy infrecuentes y en espacios vastos como el mar. Se debe a la refracción y dispersión de la luz cuando roza el horizonte. Su naturaleza inaprensible y fugaz ha provocado numerosas creaciones literarias, musicales y cinematográficas relacionadas con el deseo, con lo factible y con lo imposible, como la novela homónima de Julio Verne de 1882, perteneciente a su serie de viajes extraordinarios. Verne fue el primero en popularizar el rayo. Ubicada junto a las lámparas, pretende jugar a ser el reverso brillante de los parpadeos.

Fermín Jiménez Landa ha expuesto en Manifesta 11, en los museos MAZ de Zapopan, Artium, Musac y CA2M, en La casa Encendida y en galerías como Travesía Cuatro, Nogueras Blanchard y Bacelos. Ha trabajado con Consonni, 1646 y HIAP. Estudió en la facultad de Bellas Artes de Valencia y asistió a talleres con Robert Morris, Rogelio López Cuenca, Daniel G. Ándujar, Francesc Torres, Jon Mikel Euba y Douglas Ashford así como a clases en la ASFA de Atenas.