jueves, 11 de octubre de 2018

EL VUELO INMÓVIL DE MANUEL VILARIÑO EN LA GALERÍA PUNTO


La Galería Punto en la calle Burriana 37 de Valencia abre la temporada con las fotografías de Manuel Vilariño, Fotógrafo, poeta, inventor de realidades, fue Premio Nacional de Fotografía y representante de España en la Bienal de Venecia de 2007 y ha sido galardonado con el premio adquisición de la Fundación Hortensia Herrero en la reciente edición de Abierto Valencia. Hasta el 16 de noviembre.


“Abre los ojos erráticos a la noche de basalto y tomillo.

Asciende la helada oscuridad de la montaña del asombro.
Camino sin fín de liquen negro.

Tu mirada olía a azufre.

¿Escuchas el búho de las sombras?
En la cumbre de azabache y nieve se oculta el Dios del amor o nada.

Deposito en los labios azules del glaciar, violines y dátiles”.

Manuel Vilariño. 



«La tarea de la poesía puede obligar a un tremendo descenso a los infiernos, allí donde, como escribiera Valencte, «nada tiene más fuego que la ausencia». Las poesías de «Animal insomne» están atravesadas por la nostalgia reflexiva que tiene algo de «escritura de Orfeo» en el sentido blanchotiano. Manuel Vilariño (La Coruña, 1952) evoca o, mejor, recorre un lugar que es otro lugar en el que imponen su belleza la bruma, el bosque, el acantilado y el océano. Este extraordinario fotógrafo que no abandona nunca el aliento poético sabe que en el Paraíso está también la muerte; desde la quinta «Bucólica» de Virgilio hasta el cuadro «Et in Arcadia Ego» sale a nuestro encuentro la calavera como rostro final de la melancolía, la conciencia de la finitud allí donde nos habían prometido la felicidad».
Fernando Castro Flórez
ABC Cultural.


Compás de espera.
«La lavandera blanca anuncia la llegada del frío. Con el incesante movimiento, vivo y elegante, de su fina cola, comparada a una batuta, marca el tempo de la partitura invernal, cuajada de silencios, de compases de espera. Aquí, Manuel Vilariño nos la muestra suspendida en el aire, ofreciéndose como vehículo para el viaje extático que nos llevará, tan lejos, tan cerca, al “Mar Interior”, en esta primera entrega de un proyecto inédito sobre el Atlántico Norte. A él traslada el mito homérico, mediterráneo, de la navegación errante como vía de descubrimiento y superación, en lucha desigual y a pecho descubierto con las fuerzas de la naturaleza, sin que las aguas gélidas del océano hagan descender, sino todo lo contrario, su temperatura emocional. Pero éste es un viaje inmóvil, en el que se anulan las distancias: de Galicia a Islandia, una misma costa desde la que anhelar el mar, presagiar la experiencia de lo salvaje, presentir el naufragio. El mapa no es guía sino resorte y soporte para la poesía. Y se dilata el tiempo. En Cabo Ortegal, Vilariño fotografía una Tempestad que exaspera la fiereza de la rara playa negra, al pie de un acantilado de vértigo por el que se ha descolgado más de una vez, en la que se erige un monolito del granito más antiguo de la Península, formado hace más de mil millones de años cuando solo existían seres vivos unicelulares en el planeta y el Sol, aún joven, brillaba menos que hoy. Esa oscuridad del litoral arcaico permanece instalada en el Mar Interior, que se revela siempre al ocaso y solo a veces se libera del filtro nebuloso de la lluvia o de la bruma».
Elena Voz Mediano.
El Cultural.