domingo, 14 de octubre de 2018

CAMINAR, ENFOCAR, FOTOGRAFIAR. HAMISH FULTON EN BOMBAS GENS



Procesos: Conversación con Hamish Fulton y Nuria Enguita


Entre 1979 y 2016, el artista británico Hamish Fulton realizó 16 caminatas por la península Ibérica, centrándose en la España continental, las Islas Canarias y Portugal. En la mayoría de ocasiones, estas caminatas las ha hecho solo, algunas junto a una persona y otras en grupo. Hamish Fulton es un artista cuya forma de expresión elegida es andar, caminar. Sus caminatas están hechas de caminos y carreteras, a través de paisajes. No trabaja en el paisaje, no toma tampoco objetos de él. Su interés es, al contrario, dejar la menor huella.

En esta exposición se reúne una selección de trabajos realizados durante (o a partir de) estas caminatas -desde fotografías y dibujos a esculturas-, centrada en los recorridos organizados por distintas zonas del Mediterráneo: desde Riumar a Valencia y Xàtiva, y de allí a Benicadell para llegar hasta Alicante.

Además, se muestra una serie de textos sobre pared, algunos de ellos hechos específicamente para la muestra en Bombas Gens Centre d’Art, conceptualizando en un formato gigante el curso y duración de sus caminatas. Ni documenta ni describe, mediante la combinación de imágenes y palabras permite al espectador tocar, de alguna manera, la experiencia del paseo.

A TRAVÉS DEL BENICADELL.
Por: NURIA ENGUITA, Comisaria de la Exposición.

Invitado por Vicente Todolí y Corinne Diserens, Hamish Fulton, presentó por primera vez su obra en Valencia en 1992, en una bellísima exposición que ocupaba la Sala Ferreres del Centro del Carme, un espacio que albergaba las propuestas más contemporáneas del entonces recién inaugurado IVAM - Instituto Valenciano de Arte Moderno. A partir de aquel momento y a lo largo de los últimos veinticinco años, Hamish Fulton ha desarrollado una intensa relación con Valencia, donde ha realizado diversos proyectos y caminatas urbanas.

En 2015, de nuevo Vicente Todolí, ahora como asesor de las colecciones Per Amor a l’Art e Inelcom, planteó a Hamish Fulton la posibilidad de realizar un trayecto en Valencia que bordeara el Benicadell, el pico más alto de una cadena montañosa del mismo nombre situada cerca de la Sierra de Mariola, entre las comarcas de La Vall d’Albaida (provincia de Valencia) y El Comtat (provincia de Alicante): un lugar de gran belleza, de un alto valor simbólico y muy presente en las biografías de los impulsores de dichas colecciones. Hamish Fulton aceptó encantado, y lo consideró además una posibilidad de unir dos trayectos realizados anteriormente, de costa a costa, en la Península Ibérica; de Sesimbra a Alicante en 1989 y de la desembocadura del Duero en la costa atlántica a la desembocadura del Ebro en la costa mediterránea, en 2001. De ahí resultó la caminata realizada entre los días 9 y 29 de febrero de 2016 entre Riumar y Alicante.

Los trabajos generados por aquella caminata; pinturas murales, fotografías dibujos y esculturas —pertenecientes a los fondos de ambas colecciones—, constituyen el núcleo de la exposición Caminando en la Península Ibérica, que, junto a obras de recorridos anteriores, se presenta ahora en Bombas Gens Centre d’Art. Un nuevo libro y una nueva exposición de Hamish Fulton es siempre un reconocimiento de las posibilidades del arte como experiencia humana y espacio de experimentación plástica y conceptual.

Formado en escultura Fulton es uno de los protagonistas de la irrupción durante la década de los sesenta de las prácticas artísticas enmarcadas en lo conceptual, o en lo que ahora podríamos denominar contemporáneo. Estas prácticas en las que color, forma y materia dejan paso a la experiencia, el pensamiento y la acción como recursos artísticos, suponen una ruptura con la evolución anterior y la aparición de un arte postmedia o transmedia, es decir que ha superado las formas, medios y géneros que lo definían. Un arte que, en consecuencia, ha de rendir cuentas individualmente ante su contemporaneidad y no ante una tradición. La obra de arte contemporánea tiene, además, que producir una universalidad artística a partir de su ley formal individual. Y su dimensión política y social reside en sus particularidades, contingencias y contextos.

Es bien conocida la decisión que tomó Fulton con apenas 27 años: Caminar sería la fábrica de su arte, su única razón de ser. Desde su primera caminata el artista ha desarrollado una ética y una estética del caminar que aúna aspectos físicos y espirituales a la vez que se interesa por los ritmos de la naturaleza y por la medida de su tiempo. Sus caminatas participan de una ecología, siguiendo un plan muchas veces determinado por los ciclos de la luna y los caminos elaborados por miles de vidas anteriores, así como por el reconocimiento de las luchas por la tierra de muchas comunidades. Caminatas que se hacen también bajo un mandato preciso, esto es, que solo queden las huellas de sus pasos, no añadir, no extraer nada, o como él dice: «no dejar rastro». La caminata es la obra arte, nunca estará de más repetirlo, cada caminata es una nueva aventura, tiempo desgajado del transcurso normal de la vida, con un principio y un fin, siempre diferente… pero donde lo importante es la intensidad del proceso que la porta, el caminar. No es posible representar una experiencia, pero el uso posterior de imágenes y textos permiten a Fulton mostrar sin representar, decir sin explicar, nombrar el paisaje sin contenerlo. Lugares, tiempos, distancias, actúan como registros vivos del camino, y nos permiten imaginarlo, recorrerlo. Junto a los números y nombres propios aparecen las palabras como rastros de la experiencia o detalles del paisaje.

Esos materiales resultantes de sus caminatas ofrecen una profunda intensidad meditativa, que se aprecia muy bien en sus horizontes, simples arabescos en la pared, abstracción que replica la forma visible del paisaje y que, como espectadores enfrentados al paisaje mismo, nos hace pensar en la idea de trayecto pero también de límite, de confín.

En una entrevista ofrecida en 2005 en Italia, Fulton hace una apreciación fundamental para entender su trabajo, que muestra a la vez, en toda su grandeza, la dimensión humana y política de su práctica. Dice el artista: «las palabras son libres para existir en cualquier tamaño, color, material o idioma: escrito… o hablado». Sus pinturas murales son el habla del artista, que se va adaptando a cada país, a cada idioma, del mismo modo que va incorporándose a una historia humana y geológica que lo supera en todos los caminos que ha transitado. La palabra es un lugar de experimentación, pero también es un lugar para vivir, con el que vivir, algo que nos identifica; del mismo modo que los caminos constituyen el habla de las personas en la tierra, su constante diálogo con la naturaleza. Pero hablar y caminar sean posiblemente algunas de las acciones más amenazadas en un mundo que va destruyendo sin tregua culturas ancestrales y recursos naturales y que expulsa y pauperiza a poblaciones enteras. Porque en el fondo también de esto es de lo que habla, poéticamente, Hamish Fulton.

Hasta el 4 de noviembre de 2018

ORGANIZACIÓN: Bombas Gens Centre d’Art
ARTISTA: Hamish Fulton
COMISARIADO: Nuria Enguita
PUBLICACIÓN: Hamish Fulton, Mariano de Santa Ana y Nuria Enguita. Editado por Fundació Per Amor a l’Art

Exposición en colaboración con la Colección INELCOM Arte Contemporáneo, Madrid, y espaivisor.

Fotos obras: © Hamish Fulton
Fotos sala: Jabalí Studio