martes, 2 de octubre de 2018

AUTORREFERENCIALIDAD Y OTROS NARCISISMOS. GALERÍA AURAL


CONCHA JEREZ - LUIS GORDILLO - FERNANDO SINAGA - JOSÉ MALDONADO - ANGELES AGRELA - ANNA BELLA GEIGER - ARMANDO MIGUÉLEZ - PEP AGUT

La Galería Aural, cuya sede se ubica en Alicante (Labradores, 17), se traslada temporalmente en la Sala El Tossal de Valencia (Pza. del Tossal, s/n) hasta el 7 de octubre para participar en la 6a Edición de ABIERTO VALENCIA, evento organizado por LaVAC (Associadó de Galeries d'Art Contemporani de la Comunitat Valenciana) con el fin de abrir la temporada de exposiciones 2018-2019.

En «Autorreferencialidad y otros Narcisismos», ocho artistas contemporáneos abordan el autorretrato desde diferentes perspectivas y medios. La autorrepresentación es un género artístico transhistórico que sirve como pretexto para reflexionar sobre el «yo» más allá de la simple lectura autobiográfica. La obra autorrepresentativa no siempre admite el concepto de «autorretrato» realidad que resulta insuficiente para definir con propiedad la extraordinaria complejidad de la autorrepresentación en la producción de los artistas. El concepto de «autorreferencialidad», incluye y trasciende el autorretrato, ya que el talante polisémico de muchas de las obras que se muestran rara vez se presta a interpretaciones cerradas. El cuerpo y rostro de los artistas es representado como un lugar de experimentación de pensamientos de carácter crítico e irónico que han de ser descodificados por el espectador más allá de lo visual. Desmitifican los conceptos tradicionales atribuidos al retrato: la identidad pasa de ser estudiada en relación a la sociedad en la que vive, la vida, la muerte, la ficción y el paso del tiempo.

Frente al riesgo de que nuestro rostro se nos escape de las manos en la inmensa cascada de memes, filtraciones, selfíes y recreaciones que permite el mundo digital y facilitan las redes sociales, cobra mayor importancia conocer cómo han canalizado otros su manera de representarse-a través del arte. Sobre el tema existe un océano inagotable de artistas, pero hemos elegido una pequeña muestra que nos permita explorar este género. Se activa lo que podríamos denominar la disolución del «yo» en cuanto a que se potencia la complejidad que corresponde a artistas capaces de plantearse la multitud de problemáticas e interrogantes que interpelaban al ser humano del siglo XX. Se valdrá de su físico, de su rostro, como campo de experimentación.

«Autobiografía, autorreferencialidad y autorretrato» son términos que proceden en su raíz etimológica del Griego «autos», es decir, «sí-mismo». De la alteridad como objeto audiovisual transitamos a un campo en el cual el "Mismo", polifónicamente desdoblado, pasa a presentarse como "Otro". La autobiografía como escritura de la vida. El autorretrato como retrato/imagen ("dibujo") del sí mismo como otro. Quizás la experiencia más personal es la obra de Luis Gordillo Autorretrato Óptico. Realizado a finales de los años setenta y siguiendo una estética propia de la tradición pop con claras referencias a lo óptico. El autorretrato de Gordillo presenta a una figura multiplicada de sí mismo, que pertenece a su serie de autorretratos fotográficos tamaño carnet de 1975, cuya imagen se repetía indefinidamente. Esta obra de Gordillo alude a la búsqueda de su identidad personal, un tema recurrente en toda su obra. Fernando Castro define su pintura como una 'máscara del yo interno', que requiere descodificación por parte del espectador. Así, la identidad de Gordillo va más allá de lo aparente y lo estético; la deconstrucción de su obra representa la dificultad por parte del artista para definirse a sí mismo.

Las identificaciones, documentos de identidad, pasaportes, la evolución de las cámaras en los móviles, el creciente reconocimiento y registro visual por cámaras de vigilancia y control; todo conduce hasta la posibilidad actual de autodeterminar no por completo quienes somos y cómo queremos ser vistos. El artista Armando Miguélez participa con el proyecto Aquí y Ahora a modo de instalación basada en la fotografía que proyecta la idea de autorretrato en proceso. El proyecto de Miguélez cuenta con una serie de fotografías del artista tamaño carnet tomadas en diferentes lugares y fechas: desde México DF y Buenos Aires hasta Estados Unidos o Mumbai y Delhi. La fotografía es el documento de identificación que se exige en cualquier lugar del mundo para definir su nacionalidad, lugar de procedencia u origen. Sin embargo, el artista evidencia su desarraigo. Él "es" su "aquí y ahora" con independencia del lugar donde está, al margen de su origen, su aspecto, su edad, pero sin embargo, desprovisto de emoción. Es el tiempo es el que cambia su rostro.

Se plantean cuestiones relacionadas con un sentimiento común insertado en la sociedad contemporánea, quizás relacionados con el concepto que advirtiera Bauman sobre la "sociedad líquida", aquella que está en cambio constante, lo que genera una angustia existencial, donde parece no haber sentido cuando se trata de construir nuevas cosas, ya que el tiempo y la propia modernidad impulsarán su desintegración Al concepto de disolución se le añade el de incomprensión del espectador hacia la obra en el caso de Autodesaparíción (erased Maldonado and back and forth) de José Maldonado. La exploración de la identidad en el arte contemporáneo aparece representada como un tema que requiere descodificación por parte del espectador. La identidad líquida que provoca una idea de incertidumbre sobre lo que es real y no lo es, sobre la propia representación del autor, cuestionando la propia existencia. Maldonado define muy bien las 'dificultades' de compresión que caracterizan el autorretrato contemporáneo, cargado de simbología, en el que lo aparente de la imagen ya no es suficiente, pues toda obra mencionada va más allá de lo visual, primando el concepto de lo invisible. Parece interrogarse sobre la relación entre la imagen de la muerte y la muerte de la imagen. Podría ser definida como un autorretrato al borde de la impersonalidad, que traduce la dialéctica marxista en una política del deseo-plenitud/de la muerte-aniquilación de la imagen.

En Radiación infrarroja de Fernando Sinaga, la identidad del autor aparece en forma de espectro. La forma indefinida, identidad desvanecida por la impronta o huella luz se imprime sobre la emulsión de la película de infrarrojos captando tan sólo la temperatura de su cuerpo. El calor centrado en la cabeza y las manos del artista -herramientas del pensar y del facer-, es el que dibuja su morfología aludiendo a lo efímera de la existencia, a la desaparición y la muerte.

Estos conceptos de desaparición y transformación son planteados en el vídeo de Pep Agut Naixement de la Forma, donde el autor plantea la aparición del objeto creado y la consiguiente desaparición del artista. Agut se pone en relación con el único objeto del que dispone, su mesa de trabajo, y ata su pierna a la de la mesa con cinta de embalaje. Mediante un efecto de espejo, el movimiento giratorio del artista atado a su mesa genera la aparición de infinitas formas posibles. Agut escoge no tanto un nuevo objeto sino solamente aquel que permitirá su desaparición: la misma mesa con la que trabaja. El lugar del artista se fundamenta pues para Agut en su propia impresencia, en la creación de algo que permanezca abierto para siempre a la mirada y el pensamiento del otro.

Por otra parte, la obra de Concha Jerez se trata de una fotografía realizada exprofeso para lo que ella denomina su fotoperformance Diáleg Entre, en el Círculo de Bellas Artes en 2015, en la cual utiliza su propio cuerpo y elementos como el papel, el sonido del movimiento del papel, la escritura, los intervalos de tiempo, los espacios de la arquitectura, etc., como instrumentos para tratar temas que le preocupan de manera crítica, como la autocensura, una constante en su trabajo desde sus comienzos, que aparece, en este caso, a través de su escritura sobre un gran rollo de papel donde los textos tan sólo son legibles por la propia artista, una idea críptica de lo textual. La imposibilidad de lectura, lo invisible "entre", el intervalo musical, el silencio, la unidad de tiempo de John Cage, son cuestiones que se plantean en muchas délas performances de la artista.

Desde su sutilísimo sentido del humor -ese rasgo que le permite hablar de temas cruciales a través de lo paródico-, Arma Bella Geiger en la serie de collages Arte y Decoracao, utiliza el fotocollage como medio experimental para generar un nuevo modo de autorrepresentación, en el que la visión crítica e irónica viene marcada por su presencia en las imágenes en poses aparentemente naturales. El cuerpo de la artista no encarna un 'yo' personal sino la faceta de su identidad como artista, ligada a su profesión. El concepto de autorretrato en esta obra no es de carácter autobiográfico ni documental sino ficticio; la obra es más bien un escenario en el que la artista se camufla o inserta en una escena que nunca ocurrió. Geiger se representa a sí misma en escenarios revelando un cierto ambiente constreñido en donde ella pasa a ser un ruido visual, un desajuste o discordancia con el papel hegemónico masculino en las artes. El fotocollage ofrece a la artista la posibilidad de fusionar su propia imagen con un entorno que pertenece al mundo artístico. De este modo, la selección de imágenes es relevante, pues es su contenido iconográfico lo que otorga a la obra su carácter crítico. A modo de manifiesto, la artista comunica a través de su presencia en el espacio, la voluntad de frecuentar lugares considerados dignos de la presencia de artistas. Así como hicieran Las Guerrilla Giris patentaron su Get Naked (1989-2002), Ana Bella Geiger realizó estas imágenes con su lema ambiente "ideal" de crecimiento intelectual e cultural da artista. Y es taxativa la ironía del subtítulo: O artista debe ser criado em ambiente cultural elevado.

Para pensadores como Raymond Bellour, el vídeo, por sus características y especificidades tecnológicas, constituye el medio privilegiado del autorretrato. Es el caso de la obra Entrevista de Ángeles Agrela. Se trata de una reflexión subjetiva sobre la imagen y la puesta en escena documental, procediendo a la reelaboración del formato televisivo que presenta muy bien el concepto de 'máscara'. La obra consiste en un falso documental en el que la artista es la protagonista de una entrevista donde el espectador no es capaz de distinguir la realidad de la ficción en la que verdad y mentira se entremezclan a partir de una línea argumental que gira en torno a la finalidad del arte, los motivos de este y su experiencia personal como artista. De nuevo en este trabajo la artista establece un escenario de ficción para hablarnos de ideas como el alter ego, la identidad y el compromiso del arte, y el rol del artista.